Se acerca el final de año y, con él, muchas cuentas están en periodo de renovación y, por tanto, de negociación de condiciones. Es en estas fechas cuando los clientes tienen los ojos y los oídos bien abiertos y, como no, cuando realmente se preocupan de cuáles van a ser los términos de renovación o cuál será la aseguradora que, finalmente, acceda a suscribir sus riesgos.
Los departamentos comerciales echan humo visitando clientes, tranquilizando a los existentes y agitando a los potenciales. En muchas ocasiones, cuando el tiempo para conseguir una cotización se agota, surgen las cartas de nombramiento.
Todos los que estamos en el sector hemos “sufrido” sus consecuencias, ya sea en nuestro beneficio o nuestro perjuicio. Recuerdo el artículo de @gabrielllull, abogado especialista en seguros de @perezllorca (https://www.perezllorca.com/wp-content/uploads/2024/01/Anuario-Seguros-y-Reaseguros-2023.pdf), en el que hacía una excelente exposición de las diferentes iniciativas llevadas a cabo por el sector e incluso proponía varias soluciones al respecto.
La realidad es que no existe un acuerdo sectorial del que debería ser el criterio aplicable. No vamos a entrar en este artículo a decir cuál es mejor o peor, porque no queremos crear una polémica, se trata de encontrar una solución a un problema que lleva demasiado tiempo sin resolverse y, sinceramente, no sabemos porqué.
Todos, en parte, somos culpables de no haber encontrado una solución. Cuando me beneficia quiero una cosa y, cuando me perjudica, otra. Además, si tengo mucho poder de negociación con una aseguradora, puedo verme beneficiado si mi “contrincante” no lo tiene; es más, conozco muchos casos en los que, la aseguradora, ha llegado a abonar la comisión a los dos mediadores con tal de no generar un conflicto; pero ¿esa es la solución?
Los que tienen el poder de cambiar las cosas, también tienen la responsabilidad de cambiarlas. ¿No pensáis que ha llegado el momento de cerrar de una vez por todas este asunto? No nos volvamos locos, fijemos un criterio, el que sea, pero uno. Unas veces nos beneficiará y otras nos perjudicará, pero todos sabremos a qué atenernos. Nadie podrá decir: “Esto no lo sabía” o “Es injusto”.
Recordando, hace ya muchos años, en la primera página de la carta de condiciones de una aseguradora (de la que no diremos su nombre, pero especialista en construcción), venía claramente descrito lo que ocurría si el cliente nombraba a un nuevo mediador: el procedimiento, los plazos, la división de comisiones, la documentación necesaria, el efecto… es decir, TODO. Podías argumentar que no te gustaba, pero ahí estaba, escrito en la primera página. Sabías a qué atenerte. Tanto si ibas de entrada como si lo hacías de salida, eras conocedor de las consecuencias.
¿Tanto cuesta ponerse de acuerdo? ¿No creéis que ya va siendo hora de zanjar este asunto?
Creemos que debemos dejarnos de personalismos, egos y rencillas y sentarnos de una vez a solucionar un problema que tanta frustración genera. Creemos un criterio, el que sea, pero que sea para todos. Que todos sepamos a qué atenernos antes de empezar la partida.
Y tú, ¿qué opinas?